La sueca Katarina Hakansson empezó su carrera como maquilladora profesional en la década de los ochenta. En 1995, se mudó a Nueva York, donde se convirtió en una de las maquilladoras preferidas de fotógrafos y editores de belleza de todo el mundo. Hakansson es una de las pioneras del look cara lavada. Su marca nace de la experiencia de la propia Katarina dentro del circuito de maquillaje profesional. Sus productos vienen a cubrir un hueco que ella descubre en el mercado no profesional: la vuelta a lo básico. Esta idea la desarrolla probando con sus amigas modelos las mezclas que ella misma crea a partir de extractos naturales y aceites beneficiosos para la piel. El resultado es una gama de productos multifuncionales que se funden con la propia piel de la usuaria, realzando, sin tapar, la belleza natural de una piel sana y luminosa.