Las primeras botas Wellington de Hunter se vieron en 1856. Hoy en día, se siguen realizando a mano, utilizando la mejor goma natural. Esta goma se elabora con láminas lisas y se les añade añade el color mezclando los materiales en grandes máquinas llamadas “calendars and crackers”. Después se cortan en trozos, que se colocan, a mano, en hormas de aluminio, sin utilizar pegamento en ningún momento del proceso. Una vez terminada, la bota se cuece en un gran horno llamado Vulcaniser. Después se enfrían, se preparan y empaquetan. Todo un proceso artesanal que da a Hunter la calidad, el prestigio y el reconocimiento internacional.